sábado, 9 de enero de 2010

De Flaubert:

"Emma, por su parte, no se interrogó para saber si le amaba. Creía que el amor debía llegar pronto, con grandes resplandores y fulguraciones, huracán de los cielos que cae sobre la vida, la sacude, arranca las voluntades como si fueran hojas y arrastra al abismo el corazón entero. No sabía que, cuando los desagües están atrancados, la lluvia forma lagos en la terraza de las casas, y así habría permanecido en su seguridad, de no descubrir súbitamente una grieta en la pared."

Gustave Flaubert, Madame Bovary, Alianza, Madrid, 1974.

sábado, 2 de enero de 2010

Fragmentos de Rimbaud:

Yo debería tener un infierno para mi cólera, un
infierno para mi orgullo, y el infierno de las caricias;
un concierto de infiernos.
Me muero de cansancio. Esto es la tumba, voy
hacia los gusanos, ¡horror de los horrores! Satán,
farsante, tú quieres disolverme con tus hechizos. Yo
reclamo. ¡Yo reclamo un golpe de tridente, una gota
de fuego!

Jean Arthur Rimbaud, Una temporada en el infierno.

Mi Crepúsculo:

En busca del Mar:

lunes, 28 de diciembre de 2009

Tus manos-raíz

TUS MANOS-RAÍZ

Me sostengo en tus manos
a punto de estallar en cierta locura demoníaca,
divina, sepulcral,
antes de largarme con el dolor en la sangre,
cuando mi vida padece
un recuerdo de niño,
un verso de Rimbaud,
cuando deseo
sentarme al lado de la Eternidad
para besarla y amarla.

Y te quedas en vigilia,
sabes a brisa, a tierra firme,
tu mirada es pequeña,
tu abrazo, inmortal.

Y me besas,
sabes a vino,
a tiempo infinito:
instante grabado en mis palabras.

En tus manos-raíz me quedo,
como buscando la Eternidad.

JULIÁN GONZÁLEZ
(28 12 2009)

domingo, 27 de diciembre de 2009

Reflexiones de Emil Sinclair:

"La misión verdadera de cada uno era llegar a sí mismo. Se podía llegar a poeta o a loco, a profeta o a criminal; eso no era asunto de uno: a fin de cuentas, carecía de toda importancia. Lo que importaba era encontrar su propio destino, no un destino cualquiera, y vivirlo por completo. Todo lo demás eran medianías, un intento de evasión, de buscar refugio en el ideal de la masa; era amoldarse; era miedo ante la propia individualidad."

Hermann Hesse, Demian, Alianza, Madrid, 1968, p. 136.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Fijo

Fijo, detenido en el instante. Con el rostro atento, la mirada espesa. Quiero decirte cuántas veces he errado, cuántas noches renací en el dolor acumulado. Decirte que en tu mano encuentro cierta paz y que Dios me parece un invento quizá inhumano. Y el silencio se aposenta en mis manos incansables. Tengo palabras que encontré en el vientre de mi madre; lágrimas que heredé del sol; sal que vertí en la milpa. En el dolor me hice humano. Y cuando descubrí una voz amiga, un rostro sincero, hermoso, entonces bebí desde las profundidades de la vida. La amistad me salvó del abismo. Tengo alegrías porque llevo heridas. Y la esperanza surgió de la amargura. También mi padre me obsequió la palabra, la palabra de Gustavo Adolfo Bécquer. En ciertas mañanas descubrí unos versos. Fue aquella infancia un horizonte plagado y terrible. Allí nació este hombre que te escribe. Allí están las raíces de estos verbos que conjugo.

Fijo, tenso en el instante, te heredo mi boca, mi dolor y mi silencio. Este amor desbocado e insumiso; esta noche profunda y esquiva.

Julián González