"¿Qué diferencia hay, entonces, entre una ficción y un reportaje periodístico o un libro de historia? ¿No están ellos compuestos de palabras? ¿No encarcelan acaso en el tiempo artificial del relato ese torrente sin riberas, el tiempo real? La respuesta es: se trata de sistemas opuestos de aproximación a lo real. En tanto que la novela se rebela y transgrede la vida, aquellos géneros no pueden dejar de ser sus siervos. La noción de verdad o mentira funciona de manera distinta en cada caso".
Mario Vargas Llosa, La verdad de las mentiras, Punto de Lectura, Madrid, 2007, p. 20.
"No hay otra manera de alcanzar la eternidad que ahondando en el INSTANTE, ni otra forma de llegar a la universalidad que a través de la propia circunstancia: el hoy y aquí." Ernesto Sabato
Mostrando entradas con la etiqueta Grandes escritores. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Grandes escritores. Mostrar todas las entradas
sábado, 16 de julio de 2011
viernes, 6 de mayo de 2011
Sabato: Después de su fin
Antes del fin. Así tituló Ernesto Sabato su relato autobiográfico. Ahora que llegó su fin muchos comentan su muerte. Sabato es, sin lugar a dudas, uno de los grandes. Su escritura guarda “parecidos de familia” (Wittgenstein) con otros escritores consagrados por la historia. El uso de la “M.” en Abaddón el exterminador recuerda la “K.” de El proceso. Pero no me refiero al empleo de ciertas formas, sino a la actitud que compartieron ante los grandes problemas del “alma humana moderna”.
Quizá el mayor impacto de mi encuentro con Sabato radica en que me llevó a leer autores imprescindibles: Flaubert, Kafka, Thomas Mann, Dostoievski, entre otros.
¿Qué especie de sintonía literaria hay entre Sabato y aquéllos autores? Creo que su parecido responde a un hecho muy concreto: al valor que tuvieron para penetrar en las regiones más oscuras del hombre moderno. Eso requería un doble esfuerzo: (1) comprender la trama de la época histórica que les tocó vivir; (2) desmenuzar por completo al ser humano. Toda su realidad. Y así, quedamos descolocados frente al suicidio (¡asesinato!) de Madame Bovary. Sufrimos de principio a fin con el proceso de Josef K. Padecimos la enfermedad de Hans Castorp. De pronto, creímos ser el confidente de Raskolnikov y nos pareció tan inocente. Más de alguno habrá sentido que él era Raskolnikov. ¡Y cómo no comprender la existencia humana desde los razonamientos de Juan Pablo Castel y la tormentosa vida de Alejandra!
En sus obras también hay lugar para los sueños, el amor y la esperanza. Pero sobre todo, una profunda fe en la humanidad. Así, después de todo, parece que Madame Bovary conoció el amor. Josef K. no entregó su cuello al primer intento para que lo degollaran. Al leer La montaña mágica fuimos un discípulo más, junto a Hans Castorp, de las enseñanzas de Settembrini y Leo Naphta. ¡Cómo ignorar la escena en que Raskolnikov se arroja a los pies de Sonia, la prostituta, y le grita que no llora por ella, sino por toda la humanidad! Y Martín nos estremece con la decisión de rehacer su vida. En medio de la muerte de Alejandra encuentra cierta esperanza y decide viajar hacia la Patagonia. Amor y odio, vida y muerte, esperanza y desaliento.
Quizá estos autores son descendientes de Heráclito, apodado, según dicen, “El Oscuro”.
Esto explicaría, en parte, aquéllas palabras de Sabato en Abaddón el exterminador: “el hombre es un ser dual… Trágicamente dual. Y lo grave, lo estúpido es que desde Sócrates se ha querido proscribir su lado oscuro”.
Desencantado de las formas platónicas que aprendió en la matemática, Sabato decidió explorar la nuda complejidad del ser humano a través de las letras. Eso significó, entre otras cosas, que Bernardo Alberto Houssay, Premio Nobel de Medicina en 1947, le retirara el saludo. Pero no desistió de la opción tomada. En ella se mantuvo hasta su muerte. Para él escribir no fue un pasatiempo, sino un compromiso. Un “terrible” compromiso con la humanidad. Por eso afirma en El escritor y sus fantasmas: “Una de las misiones de la gran literatura: despertar al hombre que viaja hacia el patíbulo”. Estas palabras evocan a otro grande, Faulkner. En su discurso en ocasión de recibir el Premio Nobel (1950) afirmó: “Me rehúso a aceptar el fin del hombre”.
Otro gesto imponderable de Sabato fue su profundo interés por los jóvenes. Sobre todo, por aquéllos que, sumergidos en la angustia, ansían saber si llevan en su interior la vocación literaria. En Abaddón el exterminador Nacho increpa a Sabato por haber “vendido” su rostro a la revista Gente. “¡Canallita!” le llama por haberse dejado seducir por el mundo de la farándula. Pero en el memorable pasaje titulado “Querido y remoto muchacho” Sabato se reivindicó frente a Nacho y ante todos aquellos deseosos de escuchar un consejo de su maestro.
Así escribió Sabato para aquéllos jóvenes angustiados por el gusano de las letras que se remueve en sus entrañas:
“Sólo el arte de los otros artistas te salva en esos momentos, te consuela, te ayuda. Sólo te es útil (¡qué espanto!) el padecimiento de los seres grandes que te han precedido en ese calvario. Es entonces cuando además del talento o del genio necesitarás de otros atributos espirituales: el coraje para decir tu verdad, la tenacidad para seguir adelante, una curiosa mezcla de fe en lo que tenés que decir y de reiterado descreimiento en tus fuerzas, una combinación de modestia ante los gigantes y de arrogancia ante los imbéciles, una necesidad de afecto y una valentía para estar solo, para rehuir la tentación pero también el peligro de los grupitos, de las galerías de espejos. En esos instantes te ayudará el recuerdo de los que escribieron solos: en un barco, como Melville; en una selva, como Hemingway; en un pueblito, como Faulkner. Si estás dispuesto a sufrir, a desgarrarte, a soportar la mezquindad y la malevolencia, la incomprensión y la estupidez, el resentimiento y la infinita soledad, entonces sí, querido B., estás preparado para dar tu testimonio”.
Ernesto Sabato ha muerto en Santos Lugares. La muerte no quiso que sus seres queridos y seguidores le celebraran cien años de vida. O tal vez —pudoroso en exceso, como siempre— hizo un pacto con la muerte. Lo cierto es que llegó el tiempo de Después de su fin. Pero su obra narrativa y ensayística vive ya entre las grandes.
JULIÁN GONZÁLEZ TORRES
Publicado en: http://www.contrapunto.com.sv/colaboradores/ernesto-sabato-ha-muerto-en-santos-lugares
Quizá el mayor impacto de mi encuentro con Sabato radica en que me llevó a leer autores imprescindibles: Flaubert, Kafka, Thomas Mann, Dostoievski, entre otros.
¿Qué especie de sintonía literaria hay entre Sabato y aquéllos autores? Creo que su parecido responde a un hecho muy concreto: al valor que tuvieron para penetrar en las regiones más oscuras del hombre moderno. Eso requería un doble esfuerzo: (1) comprender la trama de la época histórica que les tocó vivir; (2) desmenuzar por completo al ser humano. Toda su realidad. Y así, quedamos descolocados frente al suicidio (¡asesinato!) de Madame Bovary. Sufrimos de principio a fin con el proceso de Josef K. Padecimos la enfermedad de Hans Castorp. De pronto, creímos ser el confidente de Raskolnikov y nos pareció tan inocente. Más de alguno habrá sentido que él era Raskolnikov. ¡Y cómo no comprender la existencia humana desde los razonamientos de Juan Pablo Castel y la tormentosa vida de Alejandra!
En sus obras también hay lugar para los sueños, el amor y la esperanza. Pero sobre todo, una profunda fe en la humanidad. Así, después de todo, parece que Madame Bovary conoció el amor. Josef K. no entregó su cuello al primer intento para que lo degollaran. Al leer La montaña mágica fuimos un discípulo más, junto a Hans Castorp, de las enseñanzas de Settembrini y Leo Naphta. ¡Cómo ignorar la escena en que Raskolnikov se arroja a los pies de Sonia, la prostituta, y le grita que no llora por ella, sino por toda la humanidad! Y Martín nos estremece con la decisión de rehacer su vida. En medio de la muerte de Alejandra encuentra cierta esperanza y decide viajar hacia la Patagonia. Amor y odio, vida y muerte, esperanza y desaliento.
Quizá estos autores son descendientes de Heráclito, apodado, según dicen, “El Oscuro”.
Esto explicaría, en parte, aquéllas palabras de Sabato en Abaddón el exterminador: “el hombre es un ser dual… Trágicamente dual. Y lo grave, lo estúpido es que desde Sócrates se ha querido proscribir su lado oscuro”.
Desencantado de las formas platónicas que aprendió en la matemática, Sabato decidió explorar la nuda complejidad del ser humano a través de las letras. Eso significó, entre otras cosas, que Bernardo Alberto Houssay, Premio Nobel de Medicina en 1947, le retirara el saludo. Pero no desistió de la opción tomada. En ella se mantuvo hasta su muerte. Para él escribir no fue un pasatiempo, sino un compromiso. Un “terrible” compromiso con la humanidad. Por eso afirma en El escritor y sus fantasmas: “Una de las misiones de la gran literatura: despertar al hombre que viaja hacia el patíbulo”. Estas palabras evocan a otro grande, Faulkner. En su discurso en ocasión de recibir el Premio Nobel (1950) afirmó: “Me rehúso a aceptar el fin del hombre”.
Otro gesto imponderable de Sabato fue su profundo interés por los jóvenes. Sobre todo, por aquéllos que, sumergidos en la angustia, ansían saber si llevan en su interior la vocación literaria. En Abaddón el exterminador Nacho increpa a Sabato por haber “vendido” su rostro a la revista Gente. “¡Canallita!” le llama por haberse dejado seducir por el mundo de la farándula. Pero en el memorable pasaje titulado “Querido y remoto muchacho” Sabato se reivindicó frente a Nacho y ante todos aquellos deseosos de escuchar un consejo de su maestro.
Así escribió Sabato para aquéllos jóvenes angustiados por el gusano de las letras que se remueve en sus entrañas:
“Sólo el arte de los otros artistas te salva en esos momentos, te consuela, te ayuda. Sólo te es útil (¡qué espanto!) el padecimiento de los seres grandes que te han precedido en ese calvario. Es entonces cuando además del talento o del genio necesitarás de otros atributos espirituales: el coraje para decir tu verdad, la tenacidad para seguir adelante, una curiosa mezcla de fe en lo que tenés que decir y de reiterado descreimiento en tus fuerzas, una combinación de modestia ante los gigantes y de arrogancia ante los imbéciles, una necesidad de afecto y una valentía para estar solo, para rehuir la tentación pero también el peligro de los grupitos, de las galerías de espejos. En esos instantes te ayudará el recuerdo de los que escribieron solos: en un barco, como Melville; en una selva, como Hemingway; en un pueblito, como Faulkner. Si estás dispuesto a sufrir, a desgarrarte, a soportar la mezquindad y la malevolencia, la incomprensión y la estupidez, el resentimiento y la infinita soledad, entonces sí, querido B., estás preparado para dar tu testimonio”.
Ernesto Sabato ha muerto en Santos Lugares. La muerte no quiso que sus seres queridos y seguidores le celebraran cien años de vida. O tal vez —pudoroso en exceso, como siempre— hizo un pacto con la muerte. Lo cierto es que llegó el tiempo de Después de su fin. Pero su obra narrativa y ensayística vive ya entre las grandes.
JULIÁN GONZÁLEZ TORRES
Publicado en: http://www.contrapunto.com.sv/colaboradores/ernesto-sabato-ha-muerto-en-santos-lugares
Etiquetas:
Ensayos,
Grandes escritores,
Narrativa,
Reflexiones
lunes, 25 de abril de 2011
Anthony De Mello:
"La religión es una cosa buena en sí, pero en manos de gente dormida puede hacer mucho daño... Si nos identificamos con las teorías sin cuestionarlas con la razón -y sobre todo con la vida- y nos las tragamos almacenándolas en la mente, es que seguimos dormidos".
Anthony De Mello, Autoliberación interior, Lumen, Buenos Aires, 1999, p. 27.
Anthony De Mello, Autoliberación interior, Lumen, Buenos Aires, 1999, p. 27.
Etiquetas:
Filosofía de la religión,
Fragmentos,
Grandes escritores,
Razón crítica
viernes, 1 de abril de 2011
Decía Rainer María Rilke:
... esta es la verdadera razón de la vida de un artista: la comprensión tanto como la creación.
Para ello no hay ninguna medida de tiempo; un año no cuenta, y diez años nada son. Ser artista es: no calcular y no contar; crecer como el árbol, que no apura sus savias y que está, confiado, entre las tormentas de primavera, sin la angustia de que no pueda llegar un verano más. Llega, sin embargo. Pero solamente llega para los que tienen paciencia y viven despreocupados y tranquilos como si ante ellos, se extendiera la eternidad. Lo aprendo día a día; lo aprendo también a través de sufrimientos, a los cuales estoy agradecido por ello: paciencia es todo.
Rainer María Rilke, Cartas a un joven poeta, Edicomunicación, Barcelona, 1999, p. 24.
Para ello no hay ninguna medida de tiempo; un año no cuenta, y diez años nada son. Ser artista es: no calcular y no contar; crecer como el árbol, que no apura sus savias y que está, confiado, entre las tormentas de primavera, sin la angustia de que no pueda llegar un verano más. Llega, sin embargo. Pero solamente llega para los que tienen paciencia y viven despreocupados y tranquilos como si ante ellos, se extendiera la eternidad. Lo aprendo día a día; lo aprendo también a través de sufrimientos, a los cuales estoy agradecido por ello: paciencia es todo.
Rainer María Rilke, Cartas a un joven poeta, Edicomunicación, Barcelona, 1999, p. 24.
Etiquetas:
Fragmentos,
Grandes escritores,
Poesía
lunes, 28 de febrero de 2011
Así lo dijo un Genio salvadoreño:
"Para zanjar tantas dificultades creadas por la diversidad de opiniones, el espíritu moderno ha propuesto un medio razonable que deja en paz á las conciencias y á la libertad en pleno desenvolvimiento, es: la secularización de la escuela. Es decir, la escuela laica, institución del estado laico. De la enseñanza primaria se excluye la enseñanza del dogma. El preceptor se limitará á la difusión de la ciencia humana. El sacerdote en el templo enseñará la ciencia divina. Con esta transacción se salva la ley, no se viola la libertad de cultos, ni se hiere ningún credo.
... Un solo niño protestante que hubiese en una de nuestras escuelas tiene derecho á ser respetado en su creencia; porque toda violencia contra la conciencia es inicua y odiosa".
David J. Guzmán, De la organización de la instrucción primaria en El Salvador, Imprenta Nacional, San Salvador, 1886, p. 104.
... Un solo niño protestante que hubiese en una de nuestras escuelas tiene derecho á ser respetado en su creencia; porque toda violencia contra la conciencia es inicua y odiosa".
David J. Guzmán, De la organización de la instrucción primaria en El Salvador, Imprenta Nacional, San Salvador, 1886, p. 104.
lunes, 15 de marzo de 2010
Fragmentos de Nietzsche:
"Poco a poco he ido descubriendo que hasta el presente toda gran filosofía ha sido la confesión de su autor, y (lo haya querido o no, se haya dado cuenta o no) constituye sus memoires [memorias]. Asimismo, he observado que, en toda filosofía, las intenciones morales (o inmorales) forman el germen verdadero de donde nace la planta completa."
F. Nietzsche, Más allá del bien y del mal, Edaf, Madrid, 2008, p. 53.
F. Nietzsche, Más allá del bien y del mal, Edaf, Madrid, 2008, p. 53.
Etiquetas:
Filosofía,
Filosofía de la historia,
Fragmentos,
Grandes escritores
lunes, 8 de marzo de 2010
Decía Nietzsche:
"El hombre objetivo no es un modelo a seguir, no precede ni sigue a nadie, vive demasiado aparte para tener necesidad de tomar partido entre el bien o el mal. Si se le ha confundido durante tanto tiempo con el filósofo, el educador cesariano y el déspota de la civilización, se le ha hecho demasiado honor y no se ha reconocido su carácter esencial: el hecho de que es un instrumento, un esclavo, el esclavo sublime entre todos, sin duda, pero en sí mismo no es nada, presque rien! [¡casi nada!]".
F. Nietzsche, Más allá del bien y del mal, Edaf, Madrid, 1985, p. 195.
F. Nietzsche, Más allá del bien y del mal, Edaf, Madrid, 1985, p. 195.
sábado, 9 de enero de 2010
De Cioran:
"Si la sorda excitación que me domina cobrara voz, cada gesto sería un postrarme de hinojos ante un muro de las lamentaciones. Llevo luto desde que nací, luto por este mundo."
E. M. Cioran, El ocaso del pensamiento, Tusquets, México, 1995.
E. M. Cioran, El ocaso del pensamiento, Tusquets, México, 1995.
De Flaubert:
"Emma, por su parte, no se interrogó para saber si le amaba. Creía que el amor debía llegar pronto, con grandes resplandores y fulguraciones, huracán de los cielos que cae sobre la vida, la sacude, arranca las voluntades como si fueran hojas y arrastra al abismo el corazón entero. No sabía que, cuando los desagües están atrancados, la lluvia forma lagos en la terraza de las casas, y así habría permanecido en su seguridad, de no descubrir súbitamente una grieta en la pared."
Gustave Flaubert, Madame Bovary, Alianza, Madrid, 1974.
Gustave Flaubert, Madame Bovary, Alianza, Madrid, 1974.
Etiquetas:
Fragmentos,
Grandes escritores,
Narrativa
domingo, 27 de diciembre de 2009
Reflexiones de Emil Sinclair:
"La misión verdadera de cada uno era llegar a sí mismo. Se podía llegar a poeta o a loco, a profeta o a criminal; eso no era asunto de uno: a fin de cuentas, carecía de toda importancia. Lo que importaba era encontrar su propio destino, no un destino cualquiera, y vivirlo por completo. Todo lo demás eran medianías, un intento de evasión, de buscar refugio en el ideal de la masa; era amoldarse; era miedo ante la propia individualidad."
Hermann Hesse, Demian, Alianza, Madrid, 1968, p. 136.
Hermann Hesse, Demian, Alianza, Madrid, 1968, p. 136.
Etiquetas:
Grandes escritores,
Instantes,
Narrativa
miércoles, 16 de diciembre de 2009
Fragmentos de Hesse
"La vida de cada hombre es un camino hacia sí mismo, el intento de un camino, el esbozo de un sendero. Ningún hombre ha llegado a ser él mismo por completo; sin embargo, cada cual aspira a llegar, los unos a ciegas, los otros con más luz, cada cual como puede. Unos no llegan nunca a ser hombres; se quedan en rana, lagartija u hormiga. Otros son mitad hombre y mitad pez. Pero todos son una proyección de la naturaleza hacia el hombre. Todos tenemos en común nuestros orígenes, nuestras madres; todos procedemos del mismo abismo; pero cada uno tiende a su propia meta, como un intento y una proyección desde las profundidades. Podemos entendernos los unos a los otros; pero interpretar es algo que sólo puede hacer cada uno consigo mismo."
Hermann Hesse, Demian, Alianza, Madrid, 1968, pp. 10-11.
Hermann Hesse, Demian, Alianza, Madrid, 1968, pp. 10-11.
Etiquetas:
Fragmentos,
Grandes escritores,
Narrativa
De Edgar Allan Poe:
SOLO
(1830)
Desde la infancia no he sido
como eran los demás,
no he visto como los otros,
no saqué mis pasiones
de una fuente común.
No saqué de esa fuente mi dolor,
no desperté mi corazón a la dicha
en el mismo tono de ellos
y todo lo que amé, lo amé yo solo.
Ya entonces, en mi infancia,
en la aurora de una vida
sumamente tormentosa,
de cada abismo del bien y del mal
surgió el misterio que todavía me abruma:
(…)
Edgar Allan Poe
(1830)
Desde la infancia no he sido
como eran los demás,
no he visto como los otros,
no saqué mis pasiones
de una fuente común.
No saqué de esa fuente mi dolor,
no desperté mi corazón a la dicha
en el mismo tono de ellos
y todo lo que amé, lo amé yo solo.
Ya entonces, en mi infancia,
en la aurora de una vida
sumamente tormentosa,
de cada abismo del bien y del mal
surgió el misterio que todavía me abruma:
(…)
Edgar Allan Poe
Etiquetas:
Fragmentos,
Grandes escritores,
Poesía
viernes, 13 de noviembre de 2009
Habla el maestro del "eterno retorno":
"Me parece cada vez más cierto que el filósofo, al ser necesariamente el hombre de mañana o de pasado mañana, siempre se ha encontrado en contradicción con el presente; siempre ha tenido por enemigo el ideal de su época. Todos esos extraordinarios pioneros de la humanidad que se llaman filósofos, y que ellos mismos se han creído rara vez los amigos de la sabiduría, sino más bien como locos insoportables y enigmas peligrosos, se asignaron siempre una tarea dura, involuntaria, ineluctable, pero no acabaron por descubrir la grandeza de su tarea, la de ser la mala conciencia de su época."
F. Nietzsche, Más allá del bien y del mal, EDAF, Madrid, 2008, p.206.
F. Nietzsche, Más allá del bien y del mal, EDAF, Madrid, 2008, p.206.
Etiquetas:
Filosofía,
Fragmentos,
Grandes escritores,
Razón crítica
sábado, 7 de noviembre de 2009
Habla el "Lobo Estepario":
"Desilusionado, seguí mi camino, no sabía adónde, para mí no había objetivos, ni aspiraciones, ni deberes. La vida sabía horriblemente amarga; yo sentía cómo el asco creciente desde hace tiempo alcanzaba su máxima altura, cómo la vida me repelía y me arrojaba fuera. Furioso, corrí a través de la ciudad gris, todo me parecía oler a tierra húmeda y a enterramiento. No; junto a mi fosa no había de estar ninguno de estos cuervos, con su traje talar y su sermoneo sentimental y de hermano en Cristo. Ah, dondequiera que mirara, dondequiera que enviase mis pensamientos, en parte alguna me aguardaba una alegría ni un atractivo, en parte alguna atisbaba una seducción, todo hedía a corrupción manida, a putrefacta medioconformidad, todo era viejo, marchito, pardo, macilento, agotado. Santo Dios, ¿cómo era posible? ¿Cómo había podido yo llegar a tal extremo, yo, el joven lleno de entusiasmo, el poeta, el amigo de las musas, el infatigable viajero, el ardoroso idealista? ¿Cómo había venido esto tan lenta y solapadamente sobre mí, esta paralización, este odio contra la propia persona y contra los demás, esta cerrazón de todos los sentimientos, este maligno y profundo fastidio, este infierno miserable de la falta de corazón y de la desesperanza?"
H. Hesse, El Lobo Estepario, Porrúa, México, 2007, p. 57.
H. Hesse, El Lobo Estepario, Porrúa, México, 2007, p. 57.
Etiquetas:
Fragmentos,
Grandes escritores,
Narrativa
miércoles, 14 de octubre de 2009
Fragmentos de Albert Camus:
"Línea por línea, esta descripción conviene al hombre en rebeldía metafísica. Éste se levanta contra un mundo quebrado para reclamar su unidad. Opone el principio de justicia que lleva consigo al principio de injusticia que ve obrar en el mundo. Primitivamente, no quiere, pues, nada más que resolver esta contradicción, instaurar el reino unitario de la justicia, si es que puede, o de la injusticia si lo apuran. Entre tanto, denuncia la contradicción. Protestando contra la condición en lo que tiene de incompleto, por la muerte, y de disperso, por el mal, la rebeldía metafísica es la reivindicación motivada de una unidad feliz, contra el sufrimiento de vivir y de morir. Si la pena de muerte generalizada define la condición de los hombres, la rebeldía, en un sentido, le es coetánea. Al mismo tiempo que niega su condición mortal, el hombre en rebeldía se niega a reconocer el poder que lo hace vivir en esta condición. El rebelde metafísico no es, pues, con certeza ateo, como podría creerse, pero es forzosamente blasfemo. Simplemente, blasfema primero en nombre del orden, denunciando en Dios al padre de la muerte y el supremo escándalo."
A. Camus, El hombre rebelde, Alianza, Madrid, 2001, p.36.
A. Camus, El hombre rebelde, Alianza, Madrid, 2001, p.36.
Etiquetas:
Fragmentos,
Grandes escritores
sábado, 10 de octubre de 2009
Fragmentos de Rainer María Rilke:
"(...) esta es la verdadera razón de la vida de un artista: la comprensión tanto como la creación.
Para ello no hay ninguna medida de tiempo; un año no cuenta, y diez años nada son. Ser artista es: no calcular y no contar; crecer como el árbol, que no apura sus savias y que está, confiado, entre las tormentas de primavera, sin la angustia de que no pueda llegar un verano más. Llega, sin embargo. Pero solamente llega para los que tienen paciencia y viven despreocupados y tranquilos como si ante ellos, se extendiera la eternidad. Lo aprendo día a día; lo aprendo también a través de sufrimientos, a los cuales estoy agradecido por ello: paciencia es todo."
Rainer M. Rilke, Cartas a un joven poeta, Edicomunicación, Barcelona, 1999, p. 24.
Para ello no hay ninguna medida de tiempo; un año no cuenta, y diez años nada son. Ser artista es: no calcular y no contar; crecer como el árbol, que no apura sus savias y que está, confiado, entre las tormentas de primavera, sin la angustia de que no pueda llegar un verano más. Llega, sin embargo. Pero solamente llega para los que tienen paciencia y viven despreocupados y tranquilos como si ante ellos, se extendiera la eternidad. Lo aprendo día a día; lo aprendo también a través de sufrimientos, a los cuales estoy agradecido por ello: paciencia es todo."
Rainer M. Rilke, Cartas a un joven poeta, Edicomunicación, Barcelona, 1999, p. 24.
Etiquetas:
Fragmentos,
Grandes escritores
Fragmentos de Ernesto Sabato:
"Y no pretender enseñarlo todo, enseñar pocos episodios y problemas, desencadenantes, estructurales. Y pocos libros, pero leídos con pasión, única manera de vivir algo que, si no, es un cementerio de palabras. Porque el seudoenciclopedismo está siempre unido a la enseñanza libresca, que es una de las formas de la muerte. ¿Acaso no hubo cultura antes de la invención de Gutenberg? La cultura no sólo se transmite por lo libros: se transmite a través de todas las actividades del hombre, desde la conversación hasta los viajes, oyendo música y hasta comiendo. En el Hyperion de Longfellow leemos que "una simple conversación mientras se come con un sabio es mejor que diez años de mero estudio libresco". Y dice "wise", es decir, "sabio" en el sentido en que a veces lo es un campesino iletrado, en el sentido en que los franceses dicen "sage", para no confundir con ese "savant" que no puede hablarnos sino de silicatos o resistencia de materiales. La sabiduría es algo diferente, sirve para convivir mejor con los que nos rodean, para atender a sus razones, para resistir en la desgracia y tener mesura en el triunfo, para saber qué hacer con el mundo cuando los "savants" lo hayan conquistado, y, en fin, para saber envejecer y aceptar la muerte con grandeza. (...) la verdadera educación tendrá que hacerse no sólo para lograr la eficacia técnica sino también para formar hombres integrales."
E. Sabato, Apologías y Rechazos, Seix Barral, Buenos Aires, 2006, pp. 90-91.
E. Sabato, Apologías y Rechazos, Seix Barral, Buenos Aires, 2006, pp. 90-91.
Etiquetas:
Fragmentos,
Grandes escritores
jueves, 17 de septiembre de 2009
Fragmentos de Henry Miller:
Les comparto unas reconfortantes palabras de Henry Miller. Son textos que me vuelven soportable tanta "normalidad" en el mundo y tanta gente "normal".
Los fragmentos de Miller me recuerdan aquella clasificación de personas que hace Raskolnikov: "Creo sólo en mi idea fundamental, consistente en que los hombres, conforme a las leyes de la naturaleza, se dividen, en general, en dos categorías: una inferior, la de los hombres ordinarios, que existen únicamente como materiales que sirven para la procreación de seres semejantes a ellos, y la otra, la de los individuos que han recibido el don o el talento de pronunciar en su medio una palabra nueva. (...) La primera categoría es siempre dueña del presente; la segunda lo es del porvenir. Los primeros conservan el mundo y lo aumentan numéricamente; los segundos lo mueven y lo conducen a un fin." (F. Dostoievski, Crimen y Castigo).
Bueno, ahora sí, los dejo con Henry Miller:
“Si de vez en cuando encontramos páginas que explotan, páginas que hieren y estigmatizan, que arrancan gemidos, lágrimas y maldiciones, sabed que proceden de UN HOMBRE ARRINCONADO, un hombre al que las únicas defensas que le quedan son sus palabras y sus palabras son siempre más resistentes que EL PESO YACENTE Y APLASTANTE DEL MUNDO, más resistentes que todos los potros y ruedas de tormento que los cobardes inventan para manchar el milagro de la personalidad.”
“Cuando pienso que la tarea implícita que el artista se asigna es la de derrocar los valores existentes, convertir el caos que lo rodea en UN ORDEN PROPIO, sembrar rivalidad y fermento para que, mediante la liberación emocional, se pueda DEVOLVER LA VIDA A LOS MUERTOS, entonces es cuando corro hacia los grandes e imperfectos, su confusión me alimenta, su tartamudez es música divina para mis oídos.”
Henry Miller, Trópico de cáncer.
Los fragmentos de Miller me recuerdan aquella clasificación de personas que hace Raskolnikov: "Creo sólo en mi idea fundamental, consistente en que los hombres, conforme a las leyes de la naturaleza, se dividen, en general, en dos categorías: una inferior, la de los hombres ordinarios, que existen únicamente como materiales que sirven para la procreación de seres semejantes a ellos, y la otra, la de los individuos que han recibido el don o el talento de pronunciar en su medio una palabra nueva. (...) La primera categoría es siempre dueña del presente; la segunda lo es del porvenir. Los primeros conservan el mundo y lo aumentan numéricamente; los segundos lo mueven y lo conducen a un fin." (F. Dostoievski, Crimen y Castigo).
Bueno, ahora sí, los dejo con Henry Miller:
“Si de vez en cuando encontramos páginas que explotan, páginas que hieren y estigmatizan, que arrancan gemidos, lágrimas y maldiciones, sabed que proceden de UN HOMBRE ARRINCONADO, un hombre al que las únicas defensas que le quedan son sus palabras y sus palabras son siempre más resistentes que EL PESO YACENTE Y APLASTANTE DEL MUNDO, más resistentes que todos los potros y ruedas de tormento que los cobardes inventan para manchar el milagro de la personalidad.”
“Cuando pienso que la tarea implícita que el artista se asigna es la de derrocar los valores existentes, convertir el caos que lo rodea en UN ORDEN PROPIO, sembrar rivalidad y fermento para que, mediante la liberación emocional, se pueda DEVOLVER LA VIDA A LOS MUERTOS, entonces es cuando corro hacia los grandes e imperfectos, su confusión me alimenta, su tartamudez es música divina para mis oídos.”
Henry Miller, Trópico de cáncer.
lunes, 7 de septiembre de 2009
Fragmentos de William Blake:
El progreso traza caminos rectos; pero los tortuosos caminos sin
progreso son los caminos del genio.
W. Blake, El matrimonio del cielo y del infierno.
progreso son los caminos del genio.
W. Blake, El matrimonio del cielo y del infierno.
viernes, 4 de septiembre de 2009
Fragmentos de Miguel Hernández:
En las calles voy dejando
algo que voy recogiendo:
pedazos de vida mía
perdidos desde muy lejos.
Libre soy en la agonía
y encarcelado me veo
en los radiantes umbrales,
radiantes de nacimientos.
Todo está lleno de mí:
de algo que es tuyo y recuerdo
perdido, pero encontrado
alguna vez, algún tiempo.
Tiempo que se queda atrás
decididamente negro,
indeleblemente rojo,
dorado sobre tu cuerpo.
Todo está lleno de ti,
traspasado de tu pelo:
de algo que no he conseguido
y que busco entre tus huesos.
M. Hernández, Cancionero y romancero de ausencias.
algo que voy recogiendo:
pedazos de vida mía
perdidos desde muy lejos.
Libre soy en la agonía
y encarcelado me veo
en los radiantes umbrales,
radiantes de nacimientos.
Todo está lleno de mí:
de algo que es tuyo y recuerdo
perdido, pero encontrado
alguna vez, algún tiempo.
Tiempo que se queda atrás
decididamente negro,
indeleblemente rojo,
dorado sobre tu cuerpo.
Todo está lleno de ti,
traspasado de tu pelo:
de algo que no he conseguido
y que busco entre tus huesos.
M. Hernández, Cancionero y romancero de ausencias.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)