jueves, 4 de febrero de 2010

A veces

A VECES

A veces converso con el dolor,
no por sospechosa terapia psicologista,
tampoco por famélico masoquismo,
es sólo por encontrarme en la finitud,
escuchar el lento goteo de la muerte,
escaldar la mirada ante catedrales de huesos,
sentir el puñal en la hora de tu ausencia.

A veces sospecho de llamarme humano,
hay muertos que valen más, otros menos,
tanta sangre agota mi existencia,
tantas misas, oraciones y jueces
pervierten mi sagrada esperanza.
A veces conservo ciertas palabras,
ciertas miradas bajando al infierno.

Julián González
04-02-2010

sábado, 9 de enero de 2010

De Cioran:

"Si la sorda excitación que me domina cobrara voz, cada gesto sería un postrarme de hinojos ante un muro de las lamentaciones. Llevo luto desde que nací, luto por este mundo."

E. M. Cioran, El ocaso del pensamiento, Tusquets, México, 1995.

De Flaubert:

"Emma, por su parte, no se interrogó para saber si le amaba. Creía que el amor debía llegar pronto, con grandes resplandores y fulguraciones, huracán de los cielos que cae sobre la vida, la sacude, arranca las voluntades como si fueran hojas y arrastra al abismo el corazón entero. No sabía que, cuando los desagües están atrancados, la lluvia forma lagos en la terraza de las casas, y así habría permanecido en su seguridad, de no descubrir súbitamente una grieta en la pared."

Gustave Flaubert, Madame Bovary, Alianza, Madrid, 1974.

sábado, 2 de enero de 2010

Fragmentos de Rimbaud:

Yo debería tener un infierno para mi cólera, un
infierno para mi orgullo, y el infierno de las caricias;
un concierto de infiernos.
Me muero de cansancio. Esto es la tumba, voy
hacia los gusanos, ¡horror de los horrores! Satán,
farsante, tú quieres disolverme con tus hechizos. Yo
reclamo. ¡Yo reclamo un golpe de tridente, una gota
de fuego!

Jean Arthur Rimbaud, Una temporada en el infierno.

Mi Crepúsculo:

En busca del Mar:

lunes, 28 de diciembre de 2009

Tus manos-raíz

TUS MANOS-RAÍZ

Me sostengo en tus manos
a punto de estallar en cierta locura demoníaca,
divina, sepulcral,
antes de largarme con el dolor en la sangre,
cuando mi vida padece
un recuerdo de niño,
un verso de Rimbaud,
cuando deseo
sentarme al lado de la Eternidad
para besarla y amarla.

Y te quedas en vigilia,
sabes a brisa, a tierra firme,
tu mirada es pequeña,
tu abrazo, inmortal.

Y me besas,
sabes a vino,
a tiempo infinito:
instante grabado en mis palabras.

En tus manos-raíz me quedo,
como buscando la Eternidad.

JULIÁN GONZÁLEZ
(28 12 2009)