lunes, 8 de marzo de 2010

Decía Nietzsche:

"El hombre objetivo no es un modelo a seguir, no precede ni sigue a nadie, vive demasiado aparte para tener necesidad de tomar partido entre el bien o el mal. Si se le ha confundido durante tanto tiempo con el filósofo, el educador cesariano y el déspota de la civilización, se le ha hecho demasiado honor y no se ha reconocido su carácter esencial: el hecho de que es un instrumento, un esclavo, el esclavo sublime entre todos, sin duda, pero en sí mismo no es nada, presque rien! [¡casi nada!]".

F. Nietzsche, Más allá del bien y del mal, Edaf, Madrid, 1985, p. 195.

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